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Pero poco después Saint-Exupéry volvió a Francia para integrarse en una escuadrilla de las fuerzas aliadas. El 31 de julio de 1944 despegó en su Lockheed Lightning para una misión de reconocimiento sobre el Mediterráneo, destinada a preparar el desembarco aliado en el sur de Francia, y nunca más se supo de él. Mucho se especuló sobre su destino; lo único cierto fue el halo de misterio y romanticismo que envolvió su muerte. Hasta 1998, cuando un pescador marsellés encontró, enredada en sus redes, una pulsera con su nombre y el de su esposa que, sin duda, le había pertenecido. Las autoridades arqueológicas francesas iniciaron la búsqueda en el mar; seis meses después encontraron restos del avión con su número de matrícula grabado. Pero nadie pudo decir por qué se había estrellado.
En 2004 Lino von Gartzen, un investigador bávaro dedicado a buscar aviones perdidos durante la guerra, tomó el caso en sus manos. Primero pudo confirmar que el Lightning de Saint-Exupéry había sido abatido por un avión alemán. Y después tardó tres años más en descubrir al piloto de ese avión que, por un azar inverosímil, seguía vivo.
"No busquen más, fui yo quien lo derribó", le dijo entonces Hors Rippert que, tras la guerra, trabajó muchos años como periodista deportivo en la televisión estatal alemana. Pero siempre se calló la boca: "Imagínense lo que habría sido mi carrera si se hubiese sabido que había sido yo", dijo ayer, en su primera declaración pública. Hors Rippert contó, en una entrevista al diario francés La Provence, que en esos días tenía 24 años y era uno de los últimos pilotos alemanes en el sudeste de Francia: Alemania estaba perdiendo la guerra y sus tropas se retiraban. Pero esa tarde le dieron la orden de despegar: el radar había detectado un avión enemigo que avanzaba hacia el sur. Al cabo de una hora de vuelo sobre el mar, Rippert no consiguió encontrarlo. Ya volvía a su base cuando vio el Lightning que volaba a 3.000 metros más abajo. Lo siguió a distancia, lo vio virar hacia tierra firme.
"Entonces me dije 'a éste, sí no se va, lo voy a bajar'", contó Hors Rippert. "Hice un picado en su dirección y tiré, no al fuselaje sino a las alas. Lo toqué. El metal se rompió: derecho al agua. Se estrelló contra el mar. Nadie saltó. Al piloto nunca lo vi. Unos días después me dijeron que era Saint-Exupéry, pero siempre esperé que no hubiera sido él. Yo lo había leído, todos adorábamos sus libros. Era tan bueno describiendo el cielo, los pensamientos y los sentimientos de los pilotos. Su obra nos despertó la vocación de volar a muchos de nosotros. Si hubiera sabido, no habría tirado: no contra él".
Rippert le explicó a Von Gartzen que desde 2004, cuando apareció el avión, esperaba llegar algún día a alguien que le preguntaría si había sido él. Y se prometió que , cuando eso sucediera, contaría la verdad.>>
fragmento del capítulo XXI de "El Principito", de Antoine de Saint-Exupéry. 1946
"Entonces apareció el zorro:
-¡Buenos días! -dijo el zorro.
-¡Buenos días! -respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.
-Estoy aquí, bajo el manzano -dijo la voz.
-¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el principito.
Pero después de una breve reflexión, añadió:
-¿Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?
-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa "domesticar"?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
-No -dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear vínculos... "
-¿Crear vínculos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
-Es posible -concedió el zorro-, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.
-¡Oh, no es en la Tierra! -exclamó el principito.
El zorro pareció intrigado:
-¿En otro planeta?
-Sí.
-¿Hay cazadores en ese planeta?
-No.
-¡Qué interesante! ¿Y gallinas?
-No.
-Nada es perfecto -suspiró el zorro.
Y después volviendo a su idea:
-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.
-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
-¿Qué debo hacer? -preguntó el principito.
-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
El principito volvió al día siguiente.
-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.
-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
-Ciertamente -dijo el zorro.
- ¡Y vas a llorar!, -dijo él principito.
-¡Seguro!
-No ganas nada.
-Gano -dijo el zorro- por el color del trigo."
de "El sabor de la cereza" (Ta'm E Guilass). Fil iraní de 1997, escrito y dirigido por Abbas Kiarostami
<<-No conozco esta carretera.
-Yo si. Está mejor y es más bonita. He sido prisionero de este desierto durante 35 años. Te contaré algo que me ocurrió a mí. Fue justo después de casarme. Teníamos todo tipo de problemas. Estaba tan harto, que decidí acabar con todo. Una mañana, antes del amanecer, guardé una cuerda en mi coche. Lo tenía decidido, quería matarme. No lo hice por Mianeh. Eso fue en 196O. Llegué a las plantaciones de árboles de cerezas. Paré allí, estaba aun oscuro. Tiré la cuerda alrededor de un árbol, pero no encontré el lado opuesto. Lo intenté una y otra vez, pero no hubo manera. Así que subí al árbol y até la cuerda con fuerza. Entonces sentí algo suave bajo mis manos. cerezas, cerezas deliciosamente dulces. Me comí una, estaba suculenta. Luego una segunda y una tercera. De repente, me di cuenta que el sol estaba saliendo sobre la cima de la montaña. Menudo sol, menudo paisaje, todo verde! En ese mismo instante, escuché a los niños saliendo hacia la escuela. Se paraban a mirarme. Me pidieron que agitara el árbol, las cerezas caían y se las comían. Me sentí feliz. Recogí algunas cerezas para llevarlas a casa. Mi mujer seguía durmiendo, cuando se despertó, también comió cerezas, y las disfrutó. Había declinado matarme y volvía a casa con unas cerezas. Las cerezas me salvaron la vida, una cereza me salvo la vida.
-Comiste cerezas, y tu mujer también, ¿y todo se arregló?.
-No, no fue así, pero yo cambié. Después de aquello, me fue mejor, pero yo había cambiado mi forma de pensar. Me sentía mejor. Todos los hombres de la tierra
tienen problemas en su vida. Es así. Hay mucha gente en la tierra. No existe una familia sin problemas. No conozco tu problema, si no podría explicarme mejor.
Cuando vas a ver a un médico, le dices donde te duele. Perdóname, no eres Turco verdad, ¿lo eres?. Voy a contarte un chiste. No te ofendas. Un turco va a ver a un médico. Y le dice: "Cuando toco mi cuerpo con mis dedos, me duele. Cuando toco mi cabeza, me duele,toco mis piernas, me duelen. Me duele la mano, la barriga". El doctor le examina y le dice: "Tu cuerpo está bien, pero tus dedos están rotos!". Mi estimado amigo, tu mente está enferma pero no hay nada mal contigo. Cambia tu perspectiva. Yo dejé mi casa para matarme, pero una cereza me cambió. Una ordinaria cereza, simple y sin importancia. El mundo no es de la forma en que tu lo ves.
Tienes que cambiar tu perspectiva y cambiar el mundo. Se optimista. Mira las cosas de manera positiva. Estás aun en tu florecimiento! Por un simple problema menor, quieres suicidarte. Por un único problema. La vida es como un tren que siempre se mueve hacia adelante hasta que alcanza el final de su recorrido, el fin. Y la muerte espera en el fin. Por supuesto, la muerte es una solución, pero no la primera, no durante tu juventud. Perdóname por ir en tu contra durante todo este camino rocoso. Piensas que algo esta bien,y luego te das cuenta que estás equivocado. Lo principal es pensar con severidad. Piensas que lo que haces es correcto, pero de repente te das cuenta de que estás equivocado. Habla, di algo para darme un respiro. Yo ya he hablado mucho, lo he dicho todo. He dado un discurso completo. Simplemente dime algo!
-Gira aquí a la izquierda, por favor.
-De todas maneras, Si tu no hablas, seguiré yo hablando más. Sí tu no hablas, yo lo haré. ¿Has perdido toda esperanza? ¿Alguna vez has mirado al cielo al levantarte por la mañana? Al amanecer, ¿no te apetece ver salir el sol?. El rojo y amarillo del sol en el ocaso, ¿no quieres ver eso nunca más?. ¿Te has fijado en la luna?, ¿Ya no quieres ver las estrellas?. Las noches de luna llena, ¿no quieres volver a verlas? Quieres cerrar tus ojos? Por favor, ¡toma la elección correcta!. La gente que está en el otro lado desearía echar un vistazo por aquí, ¡y tu quieres apresurarte en ir allí!. ¿No deseas volver a beber agua de una cascada nunca más?, o ¿lavarte la cara en el agua?
-¡Gira a la derecha!.
-Si te fijas en las cuatro estaciones, cada una nos trae unos frutos. En verano, hay una fruta, en otoño también. El invierno nos trae también otros frutos,así como el verano. Ninguna madre puede llenar su nevera con tal variedad de frutas para sus hijos. Ninguna madre puede hacer tanto por sus hijos, como Dios hace por sus criaturas. ¿Quieres negar todo esto?. ¿Quieres dejarlo todo?. ¿Quieres abandonar el sabor de las cerezas?.>>
2 comentarios:
Ví esa peli hace mucho. A la mitad de la película todavía una Land Rover daba vuelta por unas canteras áridas y Germán me miró (ya me había echado dos miradas interrogantes): "los del videoclub todavía deben estar riéndose de vos".
A mí me gustó y me acuerdo bastante (aunque la ví una sola vez). Cuando él se despierta (las pastillas no lo mataron) en un pozo por el paso de unos soldados cantando y sale. Ese es el mejor momento creo.
Ah, felicitaciones por el blog Nono Happier! :-)
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