martes, 5 de agosto de 2008

de El Evangelio según Jesucristo, José Saramago. Pág. 289 (en la Editorial Punto de lectura)

Jesús se calzó las zapatillas empapadas y se puso de pie, haciendo que el agua saliera de entre los dedos, como si apretara una esponja. Mucho se reiría la mujer, si aquí viniera, al encontrarse con estas grotescas zapatillas, pero bien podría ser que esta risa de burla no durase mucho, cuando los ojos de ella subieran por el cuerpo de Jesús, adivinando las formas que la túnica esconde, y se detuvieran a mirar los ojos de él, doloridos por causas antiguas y ahora, por una razón nueva, ansiosos. Con pocas o ninguna palabra, el cuerpo de ella volverá a desnudarse y cuando haya sucedido lo que de estos casos siempre hay que esperar, ella le quitará las sandalias con gran cuidado, curará las heridas poniendo en cada pie un beso y envolviéndolos después, como un capullo de seda, en sus propios cabellos húmedos.

1 comentario:

Leonardo F. dijo...

Qué gran libro, el evangelio ateo. Lo presté y tengo que recuperarlo. Abrazos, gracias por los elogios a las fotos en flickr.