martes, 16 de marzo de 2010

de "Siete de oro", Antonio Dal Masetto

Dardo y Luisa decidieron pasar la noche en la clínica. Me fui alrededor de las doce. Tomé por la picada. Antes de llegar arriba, vi un zapato junto a una piedra. Lo reconocí y lo levanté. Bajé por el sendero de lajas y vi la casa y el jardín a la luz de la luna. Estaba todo muy quieto. Sentí que se me oprimía el estómago. Entré por la ventana, prendí un farol y recorrí las habitaciones. La mesa estaba preparada, sin tocar, igual que al mediodía. En un costado, el vaso de vino que yo no había terminado, el libro. Había una silla derribada en el medio del comedor: una silla de paja con la madera sin pintar. Me quedé con el farol en la mano, espiando ese mundo en reposo. Miraba los platos y los vasos brillar en los bordes, el pan, los cubiertos, el lugar destinado a Pedro. Me sentía como quien recorre a escondidas el escenario de una crimen. Aquella quietud me hacía pensar en un gran acto de violencia, en la ruptura de un orden. tuve la impresión de que algo había golpeado de pronto el lugar, por sorpresa. Y lo que quedaba era un montón de objetos sin sentido, abandonados a sí mismos como huesos en un desierto, como si cada una de esas cosas hubiese vuelto a su estado primero, a un reino de silencio. Estas ideas me dieron frío. Sobre todo me impresionaba aquella silla, lo que aún quedaba en ella de la confusión que la había volteado, su inmovilidad que hacía pensar en un hombre quebrado. De nada hubiese servido ponerla en su lugar. La traición, aquello que en mi cabeza parecía una traición, estaba consumada. Al día siguiente, con seguridad, todo volvería a funcionar como hasta esa mañana. Y un plato volvería a ser un plato. Pero yo había visto la comida abandonada en la cocina, el zapato en el sendero, la silla caída. Había visto con qué rapidez todo aquello, objetos y sombras, paredes y muebles, incorporados a una imagen de paz, cargados de significado, había sufrido un retroceso, se habían convertido en cosas muertas. Había visto esa quietud, la esta viendo punto por punto a la luz escasa del farol, y era como un aviso.

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